
«Cuando comienzan a sonar los instrumentos, en especial el gong, la vibración me envuelve, me atraviesa y me fundo con el sonido, convirtiéndome en esa onda que se expande y lo llena todo. Siento que regreso a un lugar conocido, esencial, íntimo… como si volviera a casa. Es de las experiencias más brutales y conmovedoras que he sentido a través del sonido. Gracias Belén y Teddy, por crear ese espacio y acompañarnos a vivir algo tan difícil de describir y tan hermoso de sentir». (Alba, Pontevedra)

«Teddy y Belén comparten desde el corazón». (Eva, Vigo)

«Cuando llegué estaba algo cansada y el cuerpo me pesaba. Al escuchar y sentir las vibraciones del gong, cuencos y demás instrumentos, empecé a sentirme más ligera, como parte del cosmos… por momentos flotando en el espacio…. En otros momentos me sentí parte de planeta Tierra, con los cantos de los pájaros, la flauta, los tambores… un bosque lleno de luz y naturaleza, y animales y plantas compartiendo conmigo su paz y armonía. Gracias Belén y Teddy por esta experiencia tan relajante y enriquecedora, armoniosa y linda, y por ayudarme a sentir así de bien!!». (Carmen, Vigo)

«Estar con Belén y Teddy es volver a conectar contigo mismo. Muchas veces, con el ritmo de vida que llevamos, nos olvidamos de quiénes somos y después nos cuesta volver a nuestro centro. Ellos nos ayudan a esa conexión profunda. En la última sesión que asistí de Baño de Sonido, logré aquietar la mente, llenarme de energía y experimentar una calma profunda». (Óscar, Pontevedra)

«Me gustó las sensaciones que tuve. El Gong me mola mucho, me transporta y me hace sentir arropado por el sonido. Llegué acelerado, y después de la sesión me bajaron las revoluciones. Hay momentos en que me fui a otras realidades. Ya me había pasado en otra sesión. Gracias!». (José, Madrid)

«El masaje de ayer fue un viaje. Sentí mucho la música y vibración de los cuencos. Cuando recorría mi cuerpo, sentía que me iba desbloqueando, mis muñecas y mi cabeza especialmente. Hubo un momento en el que entré en paz, me relajé y dejé de estar aquí. Con el gong se me abrían emociones muy potentes y sentía liberarse patrones y vibraciones mías más densas. Me entregué muy fácilmente, y tu cariño, entrega y presencia hacia posible que todo esto se diera. He disfrutado mucho. Me he sentido de maravilla». (Elena, Tomiño)

«Hice una sesión a distancia. En los primeros minutos tenía varios pensamientos, y después me focalicé en la intención y en la respiración. Me relajé y empecé a sentir una energía interior que quería elevarse. Y cada vez que esa energía recorría el cuerpo y quería elevarse, mi cuerpo se estremecía. Fue una sensación muy espiritual, la verdad. En la última parte de la sesión, sentía esta energía como canalizaba de forma muy natural. Como un sueño lúcido. Como si pudiese recurrir a ella con voluntad propia. Fue una sesión muy sanadora. Gracias por tu energía y dedicación». (Alex, Mérida)

«Tuve mucha sensación de tranquilidad, de alivio por estar sin pensar en cosas prácticas. Todo mi cuerpo se relajó. Durante el día tuve mucha energía. Y por la noche, hacía tiempo que no había dormido tan bien. Mucha gratitud». (Rocío, Arantei)
